LA ASPIRINA
La aspirina es un medicamento de múltiples acciones terapéuticas comprobadas como analgésico, antiinflamatorio, antifebril y protector vascular. Está especialmente indicada para aliviar dolores de cabeza, migrañas, malestares articulares y musculares, neuralgias, dolencias dentales y de oídos, bajar la fiebre, disminuir la inflamación y proteger el sistema cardio y cerebro vascular.
El 10 de agosto de 1897, el joven investigador y químico alemán de los laboratorios Bayer, Felix Hoffmann, consiguió la síntesis del ácido acetilsalicílico, principio activo de la aspirina cuando buscaba un remedio para aliviar la artritis reumatoide de su padre. Poco después, Adolf von Bayer inventó la fórmula de la aspirina con el ácido acetilsalicílico base de todos los analgésicos que se usan hoy. A partir de 1900 el ritmo de producción de nuevos elementos para la medicina es difícil de seguir ya que cada día surgen aparatos, técnicas y antibióticos.
La aspirina forma parte desde hace tiempo de la cultura popular debido a su gran éxito y aceptación social. Numerosos escritores han hecho alusión al famoso comprimido en sus novelas, como el filósofo Ortega y Gasset, que califica nuestro siglo como la "Era de la Aspirina".
La aspirina es un producto universal del que se consumen diariamente más de 216 millones de comprimidos y cada segundo 2.500 comprimidos en todo el mundo. En España se consumen más de 650 millones de comprimidos al año.
Diferentes encuestas realizadas entre adolescentes españoles señalan que la aspirina es considerada uno de los inventos más importantes de nuestra época. Además, según una encuesta realizada por la revista Newsweek en 1996, el fármaco es uno de los inventos del siglo sin el que "no se podría vivir", junto con el automóvil, la bombilla, el teléfono y la televisión. En casa, en la calle, en la pantalla, en los libros,... la aspirina hoy en día está presente en nuestro entorno cotidiano y en momentos importantes de la historia.


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LEOGIM Motor Hidráulico NUEVA FUENTE DE ENERGIA
BREVE EXPLICACION DE POR QUE EL MOTOR LEOGIM MULTIPLICA LA ENERGIA QUE LE ENTRA DE 1,5 MWH A 80 MWH
Los Autores han conseguido el éxito más esperado hasta ahora en energía.
La novedad es: Haber conseguido aplicar la potencia de un cilindro rígido de pistón a un movimiento constante en círculos iguales. La figura rectangular que forman el cilindro rígido y el pistón es separada diagonalmente formando cada mitad un ángulo recto. Una mitad está practicada en la circunferencia de la camisa con su seno hacia el exterior, su área constituye la base rígida del cilindro hidráulico, la otra mitad está practicada en el cilindro eje-motriz (alojado en el interior de la camisa) con su seno hacia el interior, su área constituye el plano de empuje libre (pistón del cilindro).
En el perímetro del cilindro se han practicado las zonas donde se desarrollan los ciclos, éstas se reparten en partes iguales, cada zona forma estanqueidad con la camisa gracias a la banda que la rodea, aunque el cilindro está girando a más de 27 m/sg, la estanqueidad de cada zona con la camisa es hermética.
Así tenemos que en cada zona, la base de apoyo del fluido en el cilindro (clásico de una máquina) lo realizan las bases de los ángulos rígidos de la camisa, y la base libre de empuje (que representa el pistón del cilindro) lo realiza el plano de empuje del ángulo del cilindro.
Por tanto, en las dos partes que hemos seccionado diagonalmente de cilindro y pistón, al estar herméticas en la zona, su acción de desarrollo de potencia de empuje no varía. El ángulo recto del cilindro rígido es completado con la superficie del cilindro, y el plano libre de empuje, que representa el área del pistón, lo completa la superficie de la camisa.
Cuatro surcos practicados en cada zona del cilindro (uno por cada ángulo de la camisa) tienen la longitud del ciclo, se inician en el ángulo libre de movimiento (en el giro del cilindro) y se prolongan por la superficie del cilindro hasta el final de la parte opuesta de cada zona, su misión es mantener conectados permanentemente los ángulos rígidos de la camisa con el ángulo del cilindro, actúan igual que las tuberías que unen las bombas de inyección con el cilindro rígido de pistón hidráulico (gracias a que la zona se mantiene hermética)
Cada una de estas zonas está llena de líquido hidráulico, con una presión en reposo del ciclo (antes de iniciarse, en su punto muerto) entre un 10/12 %, a ésta se le unirá la que recibirá de las bombas de inyección para desarrollar la potencia de empuje de cada ciclo en el cilindro.
Como hemos observado, en el Motor LEOGIM cada una de sus cuatro zonas se ha convertido en un poderoso cilindro rígido de pistón, pero sin estar limitado su empuje ni necesitar aumentar la masa de fluido líquido hidráulico que el pistón precisa para su empuje, estas zonas están listas para iniciar el movimiento de sus pistones al aumentar la presión de la masa de fluido líquido interpuesta entre la base fija y la móvil de los ángulos rectos, recorriendo el ciclo sin precisar variar el volumen de fluido.
Hasta aquí nada de lo expuesto admite dudas (la Hidrostática establece y deja bien claro como en la potencia de empuje de un fluido líquido su transmisión es prácticamente instantánea independientemente de las formas y medidas de las caras que formen la figura geométrica que encierra el fluido, por ejemplo el pedal de freno de un coche).
Con todo lo expuesto, entenderemos que cuando en las zonas inyectamos unos centímetros cúbicos más (la relación en aceites minerales de cierta viscosidad ISO 46, la masa se comprime un 0,5 % por cada 70 kp/cm2), con este pequeño porcentaje obtenemos la presión deseada entre las áreas fijas y móvil y que la potencia de empuje es directamente proporcional al grado de presión y la superficie en cm2 que empuja. Tampoco admite dudas.
Los ciclos, se inician cuando en cada zona coinciden los planos fijos y móvil formando un rectángulo, esta figura al ser empujada se va descomponiendo con el desplazamiento de la cara móvil al distanciarse de las fijas. Los surcos que las mantienen unidas y herméticas –no precisan variar el volumen de fluido mientras realizan el trayecto que les marca la zona, momento que alcanzan el punto muerto de 2´75º, espacio en el que cierran las entradas de fluido inyectado y liberan al exterior el porcentaje de fluido recibido en el desarrollo del ciclo, regresando a su estado inicial, a continuación cierra las salidas de toberas y abren las bocas de inyección, repitiéndose indefinidamente los ciclos.
Con todo esto que se ha logrado?. La invención de un motor –de otra especie- que sólo precisa un pequeñísimo porcentaje de la potencia que desarrolla, aprovechando todo el resto para hacer electricidad ilimitada, limpia y a coste de producción –cero-. Las treinta y siete máquinas que configuran la Unidad expuesta en la Memoria de la Web, dan buena cuenta de su nivel, incomparable con ninguna de las estrategias tecnológicas que se siguen desarrollando (con inversiones de billones) en materias energéticas.
Todos debemos preguntarnos, por que nos siguen mintiendo las autoridades y las eléctricas subiendo el precio de la luz en lugar de desarrollar este prototipo.
El Motor Hidráulico LEOGIM hace posible que su resultado sea –otro concepto- gracias a que funciona en rotación y esto permite que pueda desarrollar la potencia de empuje entre un plano rígido y otro libre sin variar el volumen de fluido.
Durante la distancia que recorre el ciclo, a medida que el plano móvil del cilindro se va separando de los rígidos de la camisa (por estar girando con el cilindro) éstos permanecen comunicados por los surcos del cilindro que les transmiten el fluido y por estar todos ellos herméticos dentro de su zona. Observamos que el plano móvil de empuje ha sido impulsado por el volumen del fluido líquido que almacena la zona y sin necesidad de aumentar dicho volumen y así en todo el recorrido del ciclo, con la misma potencia que un cilindro hidráulico de una máquina que eleva toneladas, pero LEOGIM sólo ha precisado introducir un 0´5 % por cada 70 kp/cm2 que elevemos la presión.
Que energía ha empleado LEOGIM? un 0,5 % por cada 70 kp/cm2, que fuerza ha empujado?, el resultado de multiplicar el área de empuje por kp/cm2. Por tanto, queda demostrado que la energía recibida la ha multiplicado.
El presente escrito que describe los ciclos es muy sencillo de comprender, solamente hace falta tener voluntad de entenderlo y no estar predispuesto a negar lo evidente.
Pablo León Fernández -España-
Contacto info@energia-electrica-leogim.info
Web: http://www.energia-electrica-leogim.info
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